7.08.2017

AlbumEscape #4: Bachata Rosa – Juan Luis Guerra y 4.40 (1990)

¡Ahora han entrado a un nuevo inicio!

Una dedicatoria muy especial para aquellas parejas que disfrutan del romanticismo sin límites, dos amantes cuyas almas se fusionan, dos champiñones que... Ah, ya entendieron el mensaje repleto de cursilería. Este es su artículo, tortolitos. (Para las solteras y los solteros que leen esto: No se alteren, ustedes pueden disfrutar al por mayor el siguiente contenido. Solteras... llámenme ( ͡° ͜ʖ ͡°).)

¿Y por qué digo lo anterior? Sencillo, en esta nueva entrega de AlbumEscape (donde analizo álbumes de toda laya) veremos un tesoro en bruto de la música latinoamericana. No es rock, ni pop, ni algún género alternativo. No es una rareza de por sí, porque en su época fue muy publicitado y aclamado por los medios.

Esperamos que lloviera café... Algún día será. Y nuestros infantes tendrán alegría...

Sí, por si se lo preguntan, nunca he tocado algún trabajo discográfico del género que hoy nos atañe en esta dimensión: Tal vez porque no lograba encontrar una satisfacción musical al revisar piezas de este calibre. No digo que Wilfrido (Vargas) o Anthony (Alias Romeo) sean intérpretes perversos, ni que su popularidad sea inmerecida (aunque “El baile del perrito” o “Propuesta Indecente” me generen amplios vacíos intelectuales). Es que encontrar un trabajo elaborado de la manera más cuidada en géneros que, lastimosamente, sólo los hacen brillar en fiestas, pistas de baile o discotecas colgadas de tendencias; es bastante complicado.

Ahí aterriza un artista, productor, frontman y cantautor muy querido y respetado en la industria latina. Uno que ha hecho historia con varios de sus trabajos hechos mano a mano con la agrupación insignia con nombre de nota de afinación instrumental: 4.40. Con más de 30 años de vida musical, 13 álbumes realizados y miles de conciertos en su haber... ¡Damas y Caballeros, demos la bienvenida a Juan Luis Guerra y 4.40!

Desempolvaré mi voz, cantaré la vie en rose. ¡Moving in, moving on; merengue, bachata y son, now!

¡Ya, ya! Tomemos con calma esta variedad que ofrece el cantautor como sencillo principal de su décimo álbum del mismo nombre (La llave de mi corazón). Ese lo dejaremos para otro día (que a propósito, no está muy lejano). Hoy veremos lo que fue durante mucho tiempo la magnum opus del dominicano: Un disco lleno de romanticismo, diversas emociones, rítmica e instrumentos variados: Bachata “con algo de merenguito, jazz y son” Rosa. ¡Veámoslo!

Contraportada de Bachata Rosa. Los 4 integrantes del grupo en aquel 1990.

Bachata Rosa (1990)

1.  Rosalía
2.  Como abeja al panal
3.  Carta de Amor
4.  Estrellitas y Duendes
5.  A pedir su mano
6.  La bilirrubina
7.  Burbujas de Amor
8.  Bachata Rosa
9.  Reforéstame
10. Acompáñeme civil

Todas las canciones fueron escritas y musicalizadas por Juan Luis Guerra y 4.40

La combinación de distintos ritmos y géneros es el imán que atrae hasta a los gustos más tradicionales. Más allá de ser canciones para el momento o para el baile; han trascendido por más de 25 años como composiciones con un alto grado de romanticismo (a más de uno le puede chocar), una instrumentación evolucionada frente al merengue que tradicionalmente se impuso en la memoria colectiva y mensajes de todo tipo que abordan desde el erotismo hasta la crítica social. Así de competente es este disco.

Se explota una diversidad de géneros implacable. Comenzando por la bachata y el merengue de origen dominicano, por supuesto.

No es por ser un lamebotas de JLG y 4.40 (Aunque ya sé que algunos lo van a decir... ¡Sí, ya sé quiénes son ustedes!), pero no me cabe la menor duda de la influencia que esta pieza discográfica dejó en la variedad de géneros que ya mencioné con anterioridad. Es más... antes de este punto, la bachata era considerada muy “callejera” y “poco noble” en los rincones donde era escuchada. Uno de los aportes que cambiaron tal perspectiva fue Bachata Rosa. Así que, entremos en este mundo romántico:

Abre Rosalía, una especie de merengue con el tempo un poco disminuido; el cual es adornado con trompetas/trombones en las partes cruciales (además del obvio acompañamiento de las percusiones y el teclado). El sentido de la letra se basa en las expectativas, más que en la realidad. Es más, me sorprende que una canción con una realidad poco detallada y nada prometedora tenga un ritmo tan alegre y festivo (Tal vez se quiera representar un oxímoron por aquí). Para resumir, es una bella obra de arte. Se evidencia que es poco memorable, y actúa como tu típica canción para danzas y fiestas genéricas... pero no es mala. Es contagiosa, pegajosa y aceptable.

Tengo un conuco de arcoiris bajo el arroyo. Voy a sembrarlo de caricias, trigo y verduras...

Continuamos con un clásico de amor y erotismo latinoamericano: Como abeja al panal. No tengan pensamientos sucios al respecto, ya que esta pieza se basa simplemente en ese romance desenfrenado combinado con unos deseos eróticos bastante puros y para nada burdos (Si analizan la letra, lo verán bien). El dúo formado entre Juan Luis y Adalgisa es excepcional, no tiene ningún error notable. La química se siente desde la interpretación vocal, pasando por la parte instrumental y terminando en el impacto que pueda dejar la misma letra en los espectadores. ¿Esta abeja musical llega al panal de sus gustos más remotos? Yo les aseguro que sí. Aprecio mucho los aderezos con cierto saxofón por ahí que trae algunos matices de jazz. ¡Sobresaliente!

Cuando yo llego a tu puerto, llega la abeja al panal...

Una introducción de salsa es lo que viene de la mano de Carta de Amor, un experimento interesante de parte de todo el grupo de JLG y 4.40. Casi nunca se ven esos intentos por penetrar otros géneros sin necesidad de la mezcla que aun así es bien recibida. Quiero decir, el género de salsa se le siente raro: Es claramente bueno, pero siento como si algo los limitara y no pudieran desarrollar sus ideas en su totalidad. Con las características dignas de un hit salsero, mezcladas con las líricas románticas del estilo bachata y varias referencias a la cultura pop que son reflejos del colectivo social en temas políticos o de farándula; esta singular carta logra ser el reflejo de las extrañas novedades que puede abordar el álbum. ¡Es buena!

Tan sólo vivo por refugiarme desnudo en tu corazón, punto y aparte.

Regresamos al estilo suave con un track bastante apreciado desde que nació. Estrellitas y Duendes puede percibirse como una obra ambientada en el entorno más meloso posible... y lo es, en cierto modo. No obstante, el uso de retratos y diversos recursos estilísticos adicionales (donde cabe una que otra metáfora) demuestra una ejemplificación casi perfecta de lo que es hacer una letra romántica. Y digo casi, porque no alcanza esa excelencia suprema por tener esa sensación latente de ficción (Como si esa poesía no trascendiera a la realidad). Es algo muy difícil de explicar, pero lo dejo ahí. Igual, con una instrumentación que evoca tranquilidad y una armonía enfocada en la naturaleza; llega a ser una de las mejores composiciones del disco. Ahí se las dejo.

No se olvida el idioma, cuando dos hacen amor

A pedir su mano... Otra tonada muy conocida de Juan Luis Guerra y 4.40. Destaca más la rítmica y los arreglos instrumentales, establecidos como el ideal de un merengue para bailar en una fiesta. Tiene ciertos elementos que la salvan de ser el estándar genérico de este tipo de música: La interpretación vocal única de Juan Luis; el uso moderado (y no excesivo) de trompetas/trombones y; por supuesto, el espíritu de las tribus nativas de varias regiones de Latinoamérica presente en las metáforas del compromiso eterno, el amor constante y ciertos cánticos al final que denotan tal esencia con más certeza. ¿Quién diría que pedir compromiso se convertiría en una aventura bailable sin caer en lo común?

Voy a volar de norte a sur, para buscar arriba del pino el nido que quieras tú

A muchos les subió la Bilirrubina cuando esta canción salió como sencillo promocional de este álbum. No es para menos, pues el track es pegadizo a más no poder. Y a la vez, es la más flojita de todo lo que hemos revisado... no precisamente porque sea demasiado contagiosa. Decir que es mala sería erróneo, teniendo en cuenta que la letra es una montaña rusa de recursos líricos relacionados a lo más básico del mundo de las hormonas, las enfermedades y los remedios. Sin embargo, no va más allá. La siento superficial, aunque parece que esa fue la idea desde un principio: Tener un hit que en ninguna fiesta de merengue pudiera faltar. No le siento un fin a esta bilirrubina, sólo sabemos que “contamina” y que sus síntomas son bastante “extraños”.

Es que la ciencia no funciona; sólo tus besos, vida mía

Puede sonar torpe, pero no le encuentro ese enfoque que fácilmente encontraba en Como abeja al panal o A pedir su mano (Se nota menos aquí) ... hasta en Rosalía hay una exploración más detallada del tema que en este fenómeno corporal. Me van a apedrear por esto, pero esta canción no es la gran cosa. No hay nada interesante que ver aquí, más allá de una canción de fiesta promedio.

Oh... tampoco es perfecta, pero Burbujas de Amor demuestra que una melodía con menos pretenciones es más efectiva en su ejecución y en las emociones que transmite que cualquier bilirrubina. El erotismo sale a relucir de nuevo con una canción que envuelve en un romanticismo puro esos momentos de intimidad que los amantes tienen en el momento culmen de su adoración y cariño. Los sentimientos también se manifiestan en el saxofón, la percusión y las cuerdas que sobrellevan esa pasión manifestada en cada verso de la lírica. Esta pieza representa aquella situación cuando la simplicidad se transforma en esa complejidad deseada en la que la satisfacción es inmensa. Excelencia cercana a esa perfección anhelada por muchos.

Cara a cara, beso a beso, y vivir... por siempre, mojado en ti.

Y, ¿Qué hay de la homónima del disco? Es un deleite de principio a fin. La representación maestra del movimiento rosa de este género antes infravalorado. Bachata Rosa puede estar sencillamente al nivel de su anterior track; y es complicado decidir qué canción es mejor entre las dos, debido a que ambas tienen sus virtudes muy bien pulidas. Arreglos instrumentales conducidos por percusiones y teclados, acompañamientos de silbidos y sonidos silvestres, una letra directa de amor en la que los complementos no sobran. Consideremos esta mera como el apéndice de Burbujas de Amor. Ambas son travesías interesantes a lo largo del sentimiento más hermoso del universo (Sí, eso sonó cursi. Ya lo sé).

Te regalo mis manos, mis párpados caidos
El beso más profundo, el que se ahoga en un gemido, oh.

A Reforéstame le da vida aquella Adalgisa que ya cubrió con inocencia y pasión aquellos estribillos de Como abeja al panal. La madre naturaleza se hace presente en las diversas metáforas que existen por aquí, manifestando el aliento de reconstruir ese sentimiento de amor que alguna vez fue herido. La letra tiene una elaboración cuidada, pero no llega al impacto que puede causar aquella otra canción en la que estuvo presente la mujer. Siento como si las cualidades artísticas de ella no fueran aprovechadas al máximo y sólo cubrieran lo básico en una tonada poco esencial para el álbum. Así, es aceptable y básica. No es muy destacable.

Siembra una tarea de cariño en mi corazón. Dale de beber, abonalo en tu pecho.

Y cerramos este recorrido multifacético con Acompáñeme Civil, un merengue experimental en todo el sentido de la palabra. Desde la voz más juvenil que lo canta (Roger Zayas), la utilización de teclados y percusiones como creadores de melodía (en una onda medio futurista del género), y el tema en sí: Una crítica social a la cuestionable moral de las autoridades policiales de varias naciones latinoamericanas. Ok, hasta los sonidos extraños que quieren evocar un dudoso futurismo resulta ser un presagio de que la situación será igual después de varios años. La letra deja todo en claro: Representa un realismo más tangible que cualquiera de los tracks anteriores. Es impresionante el trabajo hecho en esta obra desconocida cuya frase más impactante resulta ser: “Cómpreme el silencio, y olvídese de mi”. No parece pertenecer al álbum, pero no desentona en su totalidad.

Cómpreme el silencio, y olvídese de mí...

Como tal, Bachata Rosa pretende ser aquel experimento para que dejen de encasillar los géneros abordados. Gracias a esto: dejamos de ver al merengue como música superficial para fiestas de toda laya, dejamos de ver a la bachata como música indigna y callejera, dejamos de ver a la salsa como un universo apartado de la fusión, dejamos evolucionar a las baladas a un nivel de consistencia más sólido.

Estoy consciente de que Juan Luis Guerra y 4.40 no fueron los creadores de estas tendencias, ni fueron los únicos que supieron fusionar géneros de una manera natural. Sin embargo, innovaron al manifestar su propia visión de los diversos géneros que abarcaron; además de demostrar que América Latina aún tenía mucho que dar respecto a géneros que ya se empezaban a encasillar en un solo estilo. Tal vez algunos vean al romanticismo excesivo como nocivo para el desarrollo del cuarto arte en esta parte del mundo; pero no hay que olvidar que aquel sentimentalismo abrió el horizonte musical de diversos estilos de música en algún punto de la historia.

Así, procedo a calificar a uno de los mejores trabajos discográficos de JLG y 4.40.

DESEMPEÑO: 2. Logra salir de lo normal y corriente para intentar modificar la esencia de varios géneros a través de su fusión. Tiene errores notables en ciertas partes relacionados con el objetivo de ciertas piezas; mas no opaca el trabajo hecho por varias canciones que ya se han quedado en la mente del colectivo que sigue anhelando cambios notables y constantes en el cuarto arte. Una obra muy buena.

Aquí finalizó este análisis poco esperado por los seguidores de este espacio (Sí, no se la esperaban). Nos veremos en el siguiente artículo. ¡Hasta la otra! (Nota: Alguien que me comente un mal disco para juzgarlo como se lo merece. Saludos)


“Ahora el fin marca un nuevo inicio”

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